sin perdón

sin perdón
Sin perdón, Marcos

2012-06-23



El aire, en el fondo de la mina, es denso, húmedo, frío. Ser minero siempre ha sido un oficio duro. La piqueta tiene que abrir la veta en busca del combustible, el carbón. Fuente de energía venida a menos. Ahora mandan las leyes del mercado, la política impuesta. Dicen que no es rentable. ¿Bajo qué prisma? ¿Qué otro tipo de energía tenemos? ¿Es mejor depender de la que venga de fuera? ¿Acaso un desastre en una mina es tan dañino como el nuclear? ¿Qué hacemos con los mineros y con todos los negocios que se alimentan de ellos? ¿Dónde está el sentido humano?


Ahora, unos mineros, ante un futuro incierto, abandonan la comodidad de sus hogares y se echan a la carretera. Se han puesto en marcha para defender su puesto de trabajo, su futuro. No les convencen las leyes del mercado, que no entienden, que no entendemos. 


Nosotros, los de la superficie, los que necesitamos que otros bajen a dejarse la vida para que no se detenga la máquina del tren del progreso… Nosotros, los que tampoco entendemos de leyes de mercado y nos dejamos influenciar por los demagogos que crean crisis y destruyen economías… Nosotros, los que no nos beneficiamos de las vacas gordas y estamos obligados a cargar con las flacas… Nosotros, los que no especulamos, los que contribuímos con nuestros impuestos a sustentar el sistema… Debemos de tomar ejemplo de quienes viven bajo tierra, buscando energía para la máquina y negarnos a entrar por el aro de los rescates multimillonarios de la banca, ni por la política del recorte social.

Unámonos a los mineros, a su marcha negra.  Otro mundo mejor repartido es posible, que no nos quiten la esperanza.



Y no olvidemos que, en democracia, los políticos deben responder por sus actos. 
Exijamos el honor que nuestros votos otorgan.


Sin Perdón, Marcos.