Los sublevados contra el régimen de Gadafi están a un paso de perder la partida. Las tropas del dictador se han lanzado a sangre y fuego para recuperar la ciudad de Zauiya. ¿por qué tanto empeño en recuperar esta y no otras ciudades? ¿Será por el petroleo? ¿Será porque quien consiga controlar el petróleo y el gas natural se convertirá en el régimen al que Europa y el resto del mundo occidental vitoreen como vencedor?
Mientras los ciudadanos de a pie sufren una situación lamentable, los europeos asistimos a una representación teatral de primera magnitud. Hasta hace unos pocos días, Gadafi era invitado a todos los foros de los títeres del mercadeo. Desde que los rebeldes se sublevaron, el antiguo amigote de los occidentales se convirtió en entrenador de terroristas. Por poco tiempo, ya que ahora, que parece que sus fuerzas de seguridad, compradas en países centroafricanos a golpe de talonario, van recuperando centímetro a centímetro las bolsas del codiciado petróleo los gobiernos se van dando prórrogas para decidir si es un dictador o no...
El líder libio, maestro en el arte de nadar y guardar la ropa, sabe que la comunidad internacional vigila cada uno de sus pasos y con un soberbio manejo mediático, responde al desafío rebelde y a las exigencias occidentales.
Dentro y fuera de las fronteras libias la situación es de incertidumbre. La euforia por una victoria temprana ha dado paso a un compás de espera. Mientras los inocentes caen por miles, la vieja meretriz europea se tumba a la bartola esperando para acostarse con el vencedor. A por ellos, Marcos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario